Las callosidades y los callos son zonas de piel gruesa causadas por presión o fricción. Pueden causar dolor cuando una persona camina o usa zapatos.

Las callosidades suelen formarse en las manos o en los pies. Pueden tener aspecto grisáceo o amarillento y ser menos sensibles al tacto que la piel que las rodea. Por lo general, no necesitan tratamiento. Las callosidades en las manos generalmente se pueden prevenir con el uso de guantes para protegerse las manos, como al trabajar en el jardín o al levantar pesas. Las callosidades en los pies generalmente se pueden prevenir con el uso de zapatos que calcen bien.

Los callos tienen un núcleo interno que puede ser blando o duro. Los callos suaves se encuentran entre los dedos del pie. Los callos duros pueden formarse en la parte superior de los dedos del pie. Los callos causados por zapatos que no le calzan bien a menudo desaparecerán con el zapato de tamaño correcto. El uso de almohadillas protectoras para acolchar el callo puede ayudar a aliviar el dolor mientras el dedo del pie sana.

Las callosidades y los callos pueden reblandecerse y la piel muerta puede eliminarse por medio del uso cuidadoso de productos con ácido salicílico. Estos se venden sin receta. A veces, el médico eliminará una callosidad o un callo.

Una persona que tiene diabetes, enfermedad de las arterias periféricas, neuropatía periférica u otras afecciones que causan problemas de circulación o entumecimiento debería consultar con un médico antes de probar cualquier tratamiento para callosidades o callos.

Revisado: 12 marzo, 2014

Autor: El personal de Healthwise

Evaluación médica: William H. Blahd, Jr., MD, FACEP - Medicina de emergencia & Barry L. Scurran, DPM - Podólogo y cirugía podológica