Cáncer de pulmón en etapa 4: una historia de esperanza
Un joven padre disfruta del “tiempo extra” con sus hijos gracias a los nuevos tratamientos dirigidos contra el cáncer.
Adrian Cheong ha practicado varios deportes durante toda su vida. Además, como maestro en Fairfax, California, a menudo juega partidos de fútbol amistosos con sus alumnos después de la escuela.
Sin embargo, en agosto de 2018, empezó a sentir dolor de cuerpo y molestias en la cadera. A medida que el año escolar avanzaba, tenía cada vez más dificultad para desplazarse. Para el mes de enero, ya no podía practicar deportes con sus alumnos.
“Por mis antecedentes como deportista, era fácil justificar el dolor como una lesión deportiva que nunca había sanado”, comenta Cheong. “En ese momento, tenía 33 años, entonces pensé: ‘Quizás, simplemente, mi cuerpo ya no rinde igual’”.
Pero su dolor seguía empeorando y contrajo una tos que duró meses y no respondía al tratamiento con antibióticos. Su médico ordenó una tomografía computarizada (TC) de tórax para investigar el caso.
Solo unas horas después, Cheong recibió una llamada. Las imágenes mostraban que tenía lesiones, o crecimientos anormales, en los pulmones.
Diagnóstico de cáncer de pulmón en etapa 4
En cuestión de días, a Cheong se le hicieron tomografías computarizadas de la cadera y la columna. También se le hizo un estudio de imágenes por resonancia magnética del cerebro.
Fue un tiempo de mucho estrés. Cheong valoró cómo el modelo de atención conectada de Kaiser Permanente simplificó el proceso.
“Podía tan solo ir a cada centro de atención con mi tarjeta de membresía, y tenían toda la información más reciente sobre mí a la mano”, explica. “Eso fue una gran ayuda para mí y para mi esposa porque podíamos concentrarnos en llegar al lugar correcto, a la hora correcta”.
Los estudios demostraron que tenía cáncer de pulmón en etapa 4. Eso significa que el cáncer se había propagado desde los pulmones hacia el cerebro, la columna, las costillas y el hígado.
“Estamos en la era de la medicina de precisión. Evaluamos habitualmente el genoma del cáncer para detectar mutaciones en todos los tipos de cáncer. Esto nos ayuda no solo a encontrar el mejor tratamiento, sino también a conocer más sobre la biología de la enfermedad”. Dinesh Kotak, MD
“La imagen de mi cerebro parecía un árbol de Navidad”, comenta Cheong. “Había puntos blancos brillantes como motas por todas partes”.
La enfermedad también había provocado un desgaste del hueso en la cavidad de la cadera y la columna. El equipo de atención le indicó a Cheong que debía usar una silla de ruedas. Le dijeron que no debía caminar ni levantar nada que fuera más pesado que un vaso de agua.
Terapias dirigidas para el cáncer de pulmón
Cheong disfrutando del aire fresco con su familia mientras se recuperaba de su episodio de cáncer.
Los médicos de Cheong tomaron una muestra del tumor en los pulmones para conocer mejor los cambios en el ADN de sus células cancerosas. Las pruebas genéticas (en inglés) como esta han transformado la forma en que los médicos detectan y tratan el cáncer.
“Estamos en la era de la medicina de precisión”, afirma Dinesh Kotak, M.D. El Dr. Kotak es médico oncólogo de Kaiser Permanente en el Norte de California. “Evaluamos habitualmente el genoma del cáncer para detectar mutaciones en todos los tipos de cáncer. Esto nos ayuda no solo a encontrar el mejor tratamiento, sino también a conocer más sobre la biología de la enfermedad”.
Los resultados de la prueba de Cheong indicaron que el cáncer podía tratarse con quimioterapia dirigida, la cual sería eficaz para la mayor parte del cáncer en su cuerpo.
Tenía 6 tumores grandes en el cerebro. Para tratarlos de la mejor manera, se usó un dispositivo robótico que proporciona radioterapia con precisión milimétrica. El dispositivo administra una dosis completa de radiación desde muchos ángulos. Además, reduce el daño en los tejidos que rodean el tumor.
La radioterapia destruyó las células tumorales y detuvo su crecimiento. La rapidez del equipo de atención y las terapias dirigidas le permitieron a Cheong conservar su memoria y volver a caminar.
“Los procedimientos avanzados y los medicamentos fueron fundamentales para mi recuperación. Pero es gracias a las personas detrás de todo esto que pude llegar hasta aquí”, afirma Cheong. “Sin los investigadores, los enfermeros, los médicos, los técnicos, mi familia, mis amigos y la comunidad a mi alrededor, no estaría donde estoy hoy”.
“Tengo un tiempo extra”
A medida que el cáncer retrocedía, el tejido óseo de la cadera y la columna de Cheong poco a poco volvió a desarrollarse. Después de 3 meses, empezó a ponerse de pie por periodos muy breves y, luego, a dar pequeños pasos. Volvió a caminar. Regresó a su trabajo en la escuela al inicio del nuevo año escolar, solo 4 meses después de comenzar el tratamiento.
Cheong aprovechando su vida activa al máximo.
Hoy, ya no siente dolor en la cadera y volvió a salir en su kayak, a jugar al tenis, a andar en bicicleta e, incluso, a jugar al fútbol.
Sigue recibiendo tratamiento y apoyo. Existen opciones de tratamiento si el cáncer regresa, como participar en un ensayo clínico sobre el cáncer. En estos ensayos, se puede acceder a las últimas innovaciones en tratamientos.
“Soy muy consciente de que tengo un tiempo extra”, dice Cheong. “He pensado mucho en qué hacer con él”.
Ahora, todos los años dedica un módulo con sus alumnos del sexto grado a hablar de su experiencia en la lucha contra el cáncer. Juntos, tratan temas como la vida, la muerte y la medicina, y reflexionan sobre cómo estos grandes temas los afectan a nivel individual y como parte de la sociedad. Alienta a sus alumnos a que hagan todas las preguntas que quieran.
“Descubrí que ser honesto con mis alumnos nos permite reconocer que todos atravesamos situaciones difíciles”, comenta Cheong. “Nos ayuda a saber que no estamos solos”.
Conozca más sobre los cuidados para el cáncer en Kaiser Permanente.